De acuerdo con la Dirección de Informes y Estudios Económicos (Diyee) de la entidad rosarina, de cumplirse los pronósticos meteorológicos que anuncian abundantes lluvias para el próximo ciclo y de concretarse las intenciones de siembra de los agricultores, la producción nacional recuperaría más de 50 millones de toneladas. Dentro de este total, la soja sería el cultivo que más crecería, pasando de 20 a 47,8 millones de toneladas, esto significaría una suba interanual del 138,8 por ciento.
En términos de producción absoluta, la BCR adelanta que el maíz estará a la cabeza con 56 millones de toneladas, registrando un incremento del 64,6 por ciento interanual. Y atrás de la soja, quedaría el trigo con 15,6 millones de tonelada y un aumento del 35,7%.
Cabe señalar que el comportamiento de El Niño, el fenómeno climático que traería lluvias por arriba de lo normal a la región agrícola argentina, aún es incierto y que muchas zonas del país todavía están inmersas en una prolongada y grave sequía. Según la BCR, el déficit hídrico del mes de junio llevó a que se sembraran 500 mil hectáreas menos de trigo que en el invierno de 2022 y el área del cereal llegaría solo a 5,4 millones de hectárea en 2023. No obstante, debido a que las reservas de agua útil en los perfiles de los suelos son mejores que hace un año -a excepción de la franja oeste-, la BCR estima que los cultivos podrán desarrollarse en mejores condiciones y en consecuencia, los rindes serían considerablemente superiores.
Para los cultivos de verano, “el escenario es todavía incierto”, de acuerdo con la entidad. “La sequía en el oeste de Argentina es alarmante, lo que profundiza la problemática de falta de reservas a menos de un mes de la siembra maicera”, advirtieron desde la Bolsa. En contraposición, un aparente fortalecimiento de El Niño incrementaría las probabilidades de ocurrencia de lluvias superiores a lo normal durante la llamada campaña gruesa que incluye a los cultivos de soja, maíz, girasol y sorgo.
En el caso del maíz, un cultivo con altos requerimientos de nutrientes, el aumento del precio de los fertilizantes, un insumo indispensable para su desarrollo, podría jugar en contra. A la fecha, la BCR proyecta que se sembrarán 8,7 millones de hectáreas de esta gramínea y 16,1 millones de hectáreas de soja, lo que representa una expansión del 1 por ciento interanual para los dos cultivos.For export
Para alegría del nuevo Gobierno que asuma en diciembre, las exportaciones de granos darán un gran salto, duplicándose en la próxima campaña. Los despachos al exterior se ubicarían en 63,6 millones de toneladas. El informe de la Diyee señala que el maíz constituirá el 60 por ciento de los embarques con 40 millones de toneladas exportadas, el doble que en el año previo.
La BCR calcula que el uso como semilla y en chacra aumentará un 12 por ciento en la próxima campaña, llegando a 20,9 millones de toneladas. Mientras que el uso industrial crecería un 27 por ciento debido a una mayor industrialización de soja y un leve aumento en el crushing de girasol.De concretarse la suba de producción, en el ciclo que viene el procesamiento de granos se incrementaría en más del 40 por ciento, alcanzando los 38,7 millones de toneladas. El crushing de girasol podría subir alrededor de un 6 por ciento, a 3,8 millones de toneladas. En tanto, la industrialización de trigo se mantendría en 6,1 millones de toneladas y la de la cebada en 1,2 millón de toneladas, valores similares a los de la campaña actual. Según la BCR, “estos números sugieren una estabilidad en la demanda de estos cereales, lo que es fundamental para mantener la cadena de suministro de alimentos y bebidas”.