El conflicto entre Israel e Irán, que escaló recientemente con consecuencias geopolíticas de alcance mundial, ya empieza a dejar secuelas en los mercados de insumos agrícolas. Uno de los sectores más afectados es el de los fertilizantes nitrogenados, insumo estratégico para la producción de los cereales de invierno (trigo y cebada) y el maíz.
Según explicó Armando Allinghi, director ejecutivo de CIAFA (Cámara de la Industria Argentina de Fertilizantes y Agroquímicos), “Medio Oriente y Egipto concentran más del 40% de las exportaciones mundiales de fertilizantes nitrogenados, y esto genera una dependencia directa de esa región para muchos países, incluida la Argentina”.
“Irán es uno de los grandes jugadores globales: produce entre 8 y 9 millones de toneladas de urea al año, de las cuales unas 5 millones se destinan a la exportación”, detalló Allinghi. “En tanto, Israel abastece de gas natural a Egipto, que también es un gran productor y exportador de fertilizantes. Por eso, las plantas egipcias han parado su operatoria estos días, lo que impacta directamente en la oferta regional y mundial”.
La consecuencia inmediata ha sido una fuerte suba en los precios de la urea, tanto en origen como en los costos logísticos hacia Sudamérica. “Además de la producción interrumpida, los fletes hacia Argentina también se han encarecido considerablemente”, subrayó Allinghi.
Ormuz: el punto neurálgico del comercio de fertilizantes
Uno de los puntos más sensibles del conflicto es el Estrecho de Ormuz, por donde circula buena parte del comercio marítimo de fertilizantes elaborados en Qatar, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y la costa este de Arabia Saudita. “Este cuello de botella no solo afecta a la urea, sino también a otros productos como los fertilizantes fosfatados”, afirmó el directivo de CIAFA.
Arabia Saudita, recordó Allinghi, “es un actor relevante en fosfatados a nivel global, y todo este panorama obliga a los demás productores a ser más cautelosos a la hora de exportar”.
En cuanto al abastecimiento local, Allinghi aclaró que “para la siembra fina, las compras están avanzadas, pero aún no se ha completado la necesidad total para los cultivos de invierno”. A futuro, dijo, el escenario dependerá del desenlace del conflicto. “El segundo semestre puede presentar un desafío en términos de precios, disponibilidad física y flujo de embarques”, agregó.
“En este contexto, el mundo vuelve a mirar a China, que podría complementar la oferta global. Pero hay que tener en cuenta que su política exportadora prioriza su mercado interno, por lo cual su rol aún es una incógnita”, concluyó Allinghi.
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