Prácticamente todas las relaciones insumo/producto de la ganadería son favorables para aplicar tecnología en 2025. Una combinación de precios ganaderos que se ubican por encima del promedio de los últimos años, frente a insumos que sufrieron incrementos menores explican esta situación.
Fertilizantes a tiro
En los gráficos se puede observar que cuando se consideran los fertilizantes, actualmente se necesitan 230 kilos de novillo para comprar una tonelada de urea, lo que resulta 16% menos que el año pasado, cuando se requerían 270 kilos. El registro actual también es menor de los 350 kilos correspondientes al promedio 2020- 2024.
Algo similar pasa con el fosfato diamónico, cuya compra exige 370 kilos de novillo en 2025 versus 440 kilos del año pasado y del promedio de los últimos cuatro años.
Por su parte, las relaciones siguen favorables cuando se analiza la alimentación del rodeo. “Para implantar una hectárea de pastura de alfalfa, en este momento se requieren 128 kilos de novillo versus 156 kilos del ciclo anterior y 148 del promedio de los últimos años”, compara Francisco Udaquiola, analista ganadero de AZ-Group.
Si el productor decide suplementar con grano de maíz, también va a encontrar una situación favorable, porque puede comprar una tonelada con 74 kilos de novillo versus 90 kilos del año pasado y 106 del promedio histórico.
Las relaciones no son tan favorables con el gasoil, que ha sufrido fuertes incrementos en 2024. Aun así, hoy se requieren 42 kilos de novillo para comprar 100 litros de gasoil versus 51 del año pasado y 47 del promedio de los últimos cuatro años.
La situación más negativa en la ganadería se da en la relación novillo/ternero. Según cálculos de Udaquiola, en la actualidad se requiere 1,4 kilos de novillo para comprar 1 kilo de ternero frente al 1,2 kilos que se requerían el año pasado y 1,3 kilos que se exigían como promedio de los últimos cuatro años.
En síntesis, la buena posición de los precios ganaderos actuales permite incorporar tecnología con muchos insumos que han sufrido menores incrementos que los precios de la hacienda gorda. Así, resulta una buena campaña para fertilizar las pasturas en producción y las de próxima siembra. También hay relación positiva para ir comprando semilla para la próxima campaña de siembra de pasturas. Lo mismo puede decirse respecto del uso del grano de maíz para la suplementación en los próximos meses, cuando decrezca la oferta de forrajes o para ser empleado en corrales de terminación.
La relación más desfavorable se da entre los precios del novillo y del ternero, que se ubica por encima de la del año pasado y del promedio de los últimos años. Esto es consecuencia del fuerte encarecimiento que se observó en el precio del ternero en el verano-otoño de 2025 y que no cede durante junio pese a que ya se ha generalizado la zafra correspondiente al servicio de 2023.
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