El descontrol de motos en La Plata se instaló como un conflicto cotidiano. Caravanas semanales de hasta 200 unidades circulan por avenidas y plazas céntricas, con escapes libres y maniobras peligrosas que generan ruido ensordecedor y riesgo de siniestros. Los puntos más habituales son el complejo Islas Malvinas (19 y 50), el Paseo del Bosque y la plaza Moreno, frente al Palacio Municipal y la Catedral. Estas concentraciones atraen a motociclistas de la ciudad y del sur del Gran Buenos Aires, de acuerdo con Clarín.
El fenómeno no es nuevo y se organizó principalmente a través de redes sociales. Los grupos mezclan motos de baja y mediana cilindrada y no manifiestan una motivación clara más allá de la búsqueda de adrenalina. Las caravanas afectan la vida nocturna y el uso del espacio público: vecinos reportan bloqueo de veredas, obstrucción de pasos peatonales y episodios que pueden terminar en choques. Las imágenes difundidas en redes muestran recorridos por avenidas como Circunvalación, 7 y 44, y filmaciones que registran maniobras temerarias.
La Municipalidad intentó responder con operativos. Entre enero y agosto, la Secretaría de Control Urbano y Convivencia secuestró 1.228 ciclomotores y retuvo 276 licencias. La dependencia está bajo la conducción de Víctor Hortel, ex director del Servicio Penitenciario Federal y fundador del movimiento Vatayón Militante, y coordina acciones con la Policía Bonaerense porque la Dirección de Tránsito local no cuenta con un cuerpo motorizado propio, informaron fuentes municipales a este medio.
Operativos y resultados
Los controles se realizan en puntos fijos y arrojan cifras relevantes, pero enfrentan limitaciones operativas. La municipalidad detalló los secuestros y las retenciones de licencias como medidas concretas. No obstante, las caravanas suelen esquivar los operativos, lo que reduce la eficacia de los controles, de acuerdo con el seguimiento local.
Concejales opositores cuestionaron la estrategia y el presupuesto destinado a seguridad. Nicolás Morzone (Pro) presentó un pedido de informes y dijo que "Se burlan de las autoridades", señaló Nicolás Morzone, concejal (Pro). Morzone además cuestionó el bajo porcentaje del presupuesto municipal destinado a seguridad, que los opositores ubicaron en 3,5 por ciento.
Las autoridades policiales señalaron que una intervención contundente puede exigir orden judicial o tareas de inteligencia propias de las fuerzas de seguridad, más allá de las medidas de tránsito. Esa limitación operativa explica que, pese a los secuestros, el fenómeno persista en la vía pública y que las caravanas cambien de recorrido para evitar puntos de control.
Impacto vecinal y episodios de tensión
Los impactos sobre la convivencia son palpables. Vecinos reportan pérdida de sueño por el ruido nocturno, bloqueos de veredas y riesgo al cruzar calles. Las concentraciones en plazas y espacios públicos generan preocupación por la seguridad de peatones y automovilistas. El reclamo se multiplicó en redes sociales y medios locales, donde se difundieron videos y denuncias.
Los episodios ya derivaron en choques. Hace un mes, en avenida 7, dos motociclistas que participaban de una caravana cruzaron un semáforo en rojo y chocaron contra un auto; otra moto del grupo filmó el incidente y las imágenes circularon en redes. Ese episodio mostró la magnitud del desorden y el peligro inmediato que representan las maniobras colectivas en vías urbanas.
Un elemento humano atraviesa la discusión: vecinos y comerciantes piden mayor previsibilidad y controles móviles para recuperar la tranquilidad nocturna. Por su parte, la Secretaría que conduce Víctor Hortel enfrenta la tensión entre medidas administrativas de tránsito y la necesidad de acciones coordinadas con la Policía Bonaerense para evitar que las caravanas vuelvan a repetirse.
El paso fugaz de agrupaciones como los Hell Angels y el choque con el grupo Tehuelches MC provocaron episodios puntuales de violencia y heridos, y derivaron en operativos policiales. Sin embargo, las autoridades locales y los concejales coinciden en que esos hechos no resolvieron el problema de fondo: las caravanas masivas y las prácticas de conducción imprudente siguen presentes en la ciudad.
El conflicto continúa bajo observación institucional: hay cifras de secuestros y pedidos de informes en trámite, y la expectativa vecinal se apoya en medidas que combinen controles móviles, inteligencia policial y acciones preventivas. La situación mantiene a la ciudad en alerta por la convivencia urbana y la seguridad vial.
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