Lionel Messi, uno de los mejores futbolistas de la historia, acaba de completar lo que fue su último Mundial, el sexto. Es una historia que arrancó hace 20 años en Alemania 2006, con José Pekerman como técnico. En ese momento estaba a punto de cumplir 19 años, venía de ser campeón mundial sub 20 en Países Bajos, ya se destacaba en el Barcelona y era la gran promesa del fútbol argentino. Tenía toda su carrera por delante.
En cada temporada fue superando todos los récords de partidos, goles, asistencias y premios. Admirado en todo el planeta sin importar fronteras ni culturas, su imagen se transformó en un ícono global.
Los Mundiales mostraron la cara más visible de sus derrotas y sus triunfos. Quedó atrás la imagen sentado en el banco con la mirada perdida en Alemania 2006, las risas y los festejos junto a Diego Maradona en 2010, la tristeza de ver pasar de largo el trofeo en el Maracaná en 2014, y el sabor a fin de ciclo en Rusia 2018. Después de volver a sonreír con la Copa en Qatar, llegó a este último Mundial para cerrar su ciclo y terminó brillando aún más con 8 goles, 4 asistencias y el liderazgo de una Selección que dejó huella llegando a otra final.