Portada de la ruta de las mejores empanadas

La ruta porteña de las mejores empanadas

Es un símbolo nacional que despierta pasiones y abre grietas. Aquí, una guía con 10 de las más destacadas que se hacen en Buenos Aires.

POR ADRIANA SANTAGATI
FOTOS Y VIDEOS: CONSTANZA NISCOVOLOS
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Pocos platos de la cocina argentina despiertan tantas pasiones como la empanada. Cada provincia defenderá la suya y cada comensal defenderá la de su casa de empanadas preferida, casi como un equipo de fútbol. Habrá grietas, por supuesto, que no sólo se dirimen en la histórica salteña vs. tucumana: huevo duro, aceituna, pasas de uva y hasta la, para muchos herejía, de cortarla con cuchillo y tenedor al plato.

No es un invento argentino: versiones de la empanada hay en todas las geografías y las cocinas y la razón quizás está en la definición perfecta que da en su libro sobre el tema Pietro Sorba, crítico enogastrónomico de Clarín: “Este pequeño cofre tan peculiar acompaña al hombre desde hace muchos siglos (...) Es una idea hija de solucionar varios problemas a la vez: ensamblar, conservar, transportar, vender, fraccionar, presentar y, por supuesto, comer de manera práctica y sin utensilios”.

No es un invento argentino, decíamos, pero terminó formando parte del ser nacional. Se pide en las juntadas con amigos, en la previa de los partidos, en los cumpleaños, se comen al paso compradas en un kiosco de empanadas o se degustan a la mesa de un restaurante de lujo.

Buenos Aires es un muestrario de las empanadas, si no del mundo, al menos de esta parte. ¿Cuáles son las mejores? Difícil decirlo, porque en la elección entran varias variables y, volvemos al principio, el gusto personal. Aquí, una guía un tanto arbitraria —como toda guía— en la que el lector seguramente podrá sumar las suyas de 10 de las mejores empanadas tradicionales que pueden probarse en la Ciudad.

Clarin

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