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    La Inteligencia Artificial avanza en proyectos y obras

    • La IA ayuda a bajar riesgos y a mejorar procesos.
    • ¿Cómo reaccionan las constructoras argentinas a la tecnología que desafía a todas las industrias?

    Algún arquitecto memorioso recordará cuando los planos se dibujaban a mano y los estudios se amoblaban con tableros gigantes, llenos de escuadras, reglas T, lápices mina y estilógrafos (un error en el entintado podía tirar a la basura el trabajo de semanas).

    Pero un día del no tan lejano diciembre de 1982 Autodesk lanzó su primera versión de Autocad y cambió la manera de plasmar los proyectos en papel. En los 90 se masificó la renderización y casi que archivó los croquis a mano alzada. Hoy casi nadie imagina a la arquitectura sin renders o cortes 3D, ¿pasará lo mismo con el Chat GPT?

    La Inteligencia Artificial avanza en los proyectos y en las obras. Ya se aplica en el análisis predictivo de riesgos, en el control de calidad a través de aplicaciones de visión computarizada, en la planificación de obra dinámica, el mantenimiento predictivo y en la gestión de grandes volúmenes de datos en BIM. Estados Unidos, Japón, China, Alemania y el Reino Unido van a la cabeza de la innovación.

    “En poco tiempo en las obras vamos a ver menos papeles y más tablets; el cronograma se ajustará solo porque el sistema interpreta las fotos diarias; y la impresión 3D de estructuras livianas empezará a usarse en viviendas sociales.

    Lo clave: la siniestralidad debería caer fuerte si la visión computarizada alerta antes de que alguien se exponga a riesgo”, pronostica Alexander Ditzend, presidente de la Sociedad Argentina de Inteligencia Artificial (SAIA).

    El especialista asegura que en Europa, Asia y Estados Unidos ya se ven robots en obra, dibujando líneas en el piso de acuerdo a los planos para acelerar el comienzo de la obra.

    En la Argentina todavía no hay un uso masivo de IA en construcción, pero se están llevando a cabo pruebas piloto y aplicaciones para casos puntuales, fundamentalmente en grandes obras.

    “Algunas empresas usan cascos con cámara que avisan si alguien sube sin arnés y eso hace bajar los accidentes. Otras instalaron sensores en grúas para predecir fallas con dos días de ventaja y así evitar paradas costosas”, dice Ditzend.

    El desafío en las obras nacionales pasa por los costos, pero también por la profesionalización. “El sector arrastra bases de datos incompletas o mal cargadas, áreas de obra sin señal estable, poca gente que junte saber de construcción con programación, máquinas antiguas sin sensores y una normativa que todavía no contempla drones ni robots. Todo eso frena los proyectos”, agrega.

    Ditzend formó parte de una serie de conversatorios sobre IA organizados por la Cámara Argentina de la Construcción (Camarco) en el marco de su Convención Anual realizada a principios de junio.

    “Hay mucho interés en herramientas que digitalizan la gestión de obra, plataformas para compras o trazabilidad de materiales, soluciones de control de avances y consumo, así como herramientas administrativas que simplifican procesos recurrentes. También comienzan a ganar espacio en la conversación soluciones vinculadas a modelos BIM, la prefabricación y los sistemas constructivos industrializados, que permiten pensar proyectos con mayor previsibilidad y menores desperdicios”, apunta Nicolás Palestini Abramovich socio de Catalizadores, una organización especializada en procesos de innovación.

    Además de participar en los conversatorios de la convención de Camarco, Palestini Abramovich colabora con TIIC (Transformar e Innovar la Industria de la Construcción), un programa de la Cámara que impulsa la transformación tecnológica del sector.

    “Cada año, abrimos una convocatoria para que startups y emprendedores presenten soluciones a los desafíos más importantes del sector de la construcción. Un comité de expertos evalúa las propuestas según su valor y potencial aporte a la industria. Si son seleccionadas, pasan a formar parte de nuestro ecosistema, que ya cuenta con más de 50 empresas”, explican los ingenieros Cecilia Cavedo y Daniel Galilea, coordinadores del espacio TIIC.

    Este año lanzaron su Programa Ejecutivo de Innovación Abierta. “La innovación es clave para cualquier empresa, pero a menudo se queda en la teoría sin aterrizar en resultados tangibles. Muchas organizaciones luchan por integrarla efectivamente en su estrategia, dejando iniciativas aisladas o sin herramientas concretas para su implementación”, dice Cavedo.

    “El programa está diseñado para cerrar esa brecha. Ofrece una ruta estructurada para que directores, gerentes y colaboradores entiendan cómo la innovación puede convertirse en una ventaja competitiva real. Los participantes aprenderán a innovar en organizaciones ya establecidas, a escalar la innovación externa y a implementar enfoques como el Venture Clienting”, completa Galilea.

    “No se trata solo de la tecnología en sí, sino de cómo se presenta y se implementa: cuando el valor está claro y el uso es accesible, incluso empresas medianas o pequeñas están dispuestas a adoptarlas y a empujar su incorporación en el flujo operativo. La industria de la construcción es profundamente operativa, por lo que las tecnologías que ofrecen mejoras visibles en eficiencia, trazabilidad o control suelen tener una adopción más rápida”, define Palestini Abramovich.

    Y cita el caso de Drone Services, una startup del ecosistema TIIC, especializada en relevamiento técnico, que está introduciendo tecnologías innovadoras como el escaneo aéreo o los gemelos digitales, que están cambiando la forma de planificar, controlar y documentar el avance de obra y proyectos.

    En tiempos en los que muchos ven en la IA un recorte en las capacidades humanas, los especialistas aseguran que, justamente, sin esa capacidad, la tecnología puede hacer agua.

    “La digitalización de procesos no debe ser entendida como un fin en sí mismo sino como una herramienta para mejorar la trazabilidad, reducir retrabajos y profesionalizar la toma de decisiones en obra”, dice Palestini Abramovich.

    Ditzend coincide: “sin una cultura que respete el dato, la IA no genera resultados. En lo que es IA generativa, lo importante es saber preparar un prompt y luego entender qué tenemos que verificar, corregir... y dar nuestro toque humano a todo lo que sale de ChatGPT o aplicaciones similares”.


    Elena Peralta / Especial para ARQ

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